Las plantas son capaces de transformar cualquier espacio, aportando frescura, color y una agradable sensación de bienestar. En los últimos años, además de las macetas tradicionales, han surgido nuevas formas de incorporarlas a la decoración del hogar. Una de las más originales es el kokedama, una técnica japonesa que convierte las raíces de la planta en el auténtico protagonista.
Su aspecto artesanal y natural hace que cada pieza sea única. Puede colocarse sobre un plato de cerámica, una bandeja de madera o incluso colgarse del techo para crear un rincón verde muy especial.
Si te gusta la decoración con plantas y disfrutas realizando pequeños proyectos creativos, te contamos cómo hacer un kokedama paso a paso y qué cuidados necesita para mantenerse bonito durante mucho tiempo.
¿Qué es un kokedama?
La palabra kokedama significa literalmente «bola de musgo». Se trata de una técnica japonesa derivada del cultivo del bonsái en la que la planta crece sobre una esfera de sustrato recubierta de musgo, sustituyendo por completo la maceta.
El resultado es una composición sencilla, elegante y muy decorativa que encaja perfectamente en estilos nórdicos, japoneses, mediterráneos o boho.
Además de su valor estético, elaborar un kokedama es una actividad relajante que permite conectar con la naturaleza y disfrutar del proceso creativo.
Materiales que necesitas
Antes de comenzar, conviene preparar todos los materiales.
Necesitarás una planta pequeña, sustrato adecuado, un poco de akadama o una mezcla de tierra que permita compactar la bola, musgo natural o preservado para cubrirla, hilo de algodón o cuerda fina para sujetarlo todo y un recipiente con agua para humedecer la composición.
No es necesario utilizar herramientas especiales, aunque unos guantes y una pequeña pala pueden hacer el trabajo más cómodo.
Paso 1. Escoge una planta adecuada
No todas las especies responden igual a esta técnica. Lo más recomendable es empezar con plantas resistentes que se adapten bien a ambientes interiores.
Los potos, helechos, fitonias, peperomias, espatifilos o pequeñas hiedras suelen ofrecer muy buenos resultados gracias a su resistencia y facilidad de mantenimiento.
Antes de empezar, retira con cuidado parte de la tierra que rodea las raíces para facilitar la formación de la bola.
Paso 2. Forma la esfera de sustrato
Humedece la mezcla de tierra hasta conseguir una textura compacta, similar a la plastilina. Con las manos ve formando una esfera alrededor de las raíces de la planta, procurando que quede bien sujeta y mantenga una forma uniforme.
No es necesario que la bola sea perfecta; precisamente parte del encanto del kokedama reside en su aspecto artesanal.

Paso 3. Cubre la bola con musgo
Una vez preparada la esfera, envuélvela cuidadosamente con el musgo hasta cubrir toda la superficie.
Después, utiliza hilo de algodón o cuerda para fijarlo, dando varias vueltas alrededor de la bola en diferentes direcciones.
El hilo no solo mantiene el musgo en su sitio, sino que también aporta ese acabado artesanal tan característico de los kokedamas.

Paso 4. Riega y busca el lugar perfecto
Cuando el kokedama esté terminado, sumérgelo durante unos minutos en agua para que el sustrato absorba la humedad necesaria.
Después déjalo escurrir completamente antes de colocarlo en su ubicación definitiva.
Lo ideal es situarlo en un lugar con mucha luz natural, pero evitando el sol directo durante las horas centrales del día.
¿Qué plantas funcionan mejor para un kokedama?
Aunque existen muchas posibilidades, algunas especies son especialmente agradecidas para quienes se inician.
Los helechos aportan un aspecto muy frondoso y fresco. Los potos son resistentes y de crecimiento rápido. Las peperomias destacan por su tamaño compacto y hojas decorativas, mientras que las fitonias ofrecen un toque de color gracias a las nervaduras de sus hojas.
Elegir una planta adecuada facilitará mucho su mantenimiento y aumentará las probabilidades de éxito.
Cómo cuidar un kokedama
El principal cuidado consiste en controlar el riego.
Cuando notes que la bola pierde peso o el musgo comienza a secarse, basta con sumergir el kokedama en agua durante unos minutos y dejarlo escurrir completamente.
También agradecerá ambientes con cierta humedad y pulverizaciones ocasionales sobre el musgo, especialmente durante el verano.
Conviene retirar las hojas secas y evitar tanto el exceso de agua como la exposición directa al sol para mantener la planta sana durante más tiempo.
Una forma diferente de disfrutar de las plantas con Flors Alòs
Crear un kokedama es una manera original de acercarse al mundo de las plantas y añadir un elemento decorativo único a cualquier estancia. Además de ser un proyecto creativo, permite descubrir nuevas formas de integrar la naturaleza en el hogar.
En Flors Alòs creemos que cada planta tiene el poder de transformar un espacio. Por eso, además de ofrecer flores y plantas de calidad, te asesoramos para encontrar las especies que mejor se adapten a tu hogar y ayudarte a disfrutar de ellas durante mucho tiempo.

